
El año 2011 fue un año marcado por conflictos sociales en
todo el planeta. Todo empezó con la Primavera Árabe, cuando las poblaciones de Túnez
y Egipto realizaron manifestaciones multitudinarias que lograron derrocar
pacíficamente sus dictaduras. Ese solo fue el inicio de una ola de descontento
a nivel mundial reivindicativa de mejoras en las condiciones de vida. Nació el
movimiento 15-M de los “indignados” y las huelgas generales en Grecia por la
crisis económica en los países PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España). Pero
también aparecieron movimientos sociales en países supuestamente más estables,
como el movimiento estudiantil en Chile (además de las marchas en contra de HidroAysén
o las reivindicaciones de las minorías sexuales) o las manifestaciones en
Israel que pedían un reajuste salarial acorde al aumento constante de los
costos de la vida, lo que se tradujo en una marcha de 300 000 personas en
Tel-Aviv. Sorpresivamente apareció en Estados Unidos el movimiento social
“Occupy Wall Street” (Ocupa Wall Street), el más grande en Estados Unidos desde
las marchas contra la guerra de Vietnam y a favor de los derechos civiles de
los afroamericanos a finales de los ‘60. Para entender mejor el origen de ese
movimiento, debemos remontar en el tiempo y ver algunos acontecimientos que lo
antecedieron.
En Febrero del 2011, empezó una ola de manifestaciones en Wisconsin, logrando
la marcha más numerosa en la historia de ese Estado con 185 000 personas, que
rápidamente se extendió a otros Estados como Indiana, Ohio, Carolina del Sur o
Texas. Estas manifestaciones sindicales protestaban por los recortes de los
presupuestos estatales en puestos de trabajo, gastos en educación y atención médica
además de reducir el derecho a la negociación colectiva de los empleados
públicos. Era tal el nivel de descontento que incluso se sumaron las fuerzas
policiales que también se veían afectados por estos cambios.
Estas protestas finalmente no lograron impedir los cambios y vieron como a lo
largo de los meses aumentaba la crisis económica norteamericana,
particularmente a partir del problema del aumento del límite legal de la deuda
de Estados Unidos que estuvo a punto de llevar a la primera economía mundial a
la quiebra. Este hecho llevo incluso a la agencia calificadora Standar &
Poors ha degradar la deuda de Estados Unidos de AAA a AA+ por primera vez en la
historia. Pero esa degradación tuvo consecuencias más políticas que económicas,
la población vio como sus representantes y lideres eran incapaces de resolver
una situación que podía poner en peligro la estabilidad del país, debido
principalmente a la intransigencia del movimiento conservador republicano, el
Tea Party.
La crisis norteamericana no se detuvo ahí y el 17 de Septiembre en Nueva York
empezó el movimiento “Occupy Wall Street” que al igual que las manifestaciones
en los países árabes o en España decidió tomarse pacíficamente los espacios
públicos, en este caso el parque Zuccotti. Su lema habla por si solo, “We Are
The 99%”(Somos el 99%), haciendo referencia a los estudios que indican que un
1% de la población esta concentrando el dinero del país mientras el resto de la
población no ha podido mejorar sus ingresos a pesar de que los niveles de
productividad y las ganancias de las empresas han ido aumentado constantemente,
lo que resulta en términos concretos en que la capacidad de consumo ha ido
disminuyendo. Por eso, el descontento se volcó hacia Wall Street, símbolo de
esa economía que ha ido aumentando los niveles de desigualdad entre los
ciudadanos en los últimos 35 años, permitiendo al 20% de las familias más ricas
de Estados Unidos aumentar en un 57% sus ingresos mientras que el 20% mas pobre
los aumento en un 0%. En Estados Unidos la cantidad de pobres ya ha superado
los 49 millones de personas de los cuales 21 millones, un 6,7% de la población,
ganan unos 117 000 pesos per capita al mes, la mitad del nivel de ingreso que
define el nivel de pobreza en ese país.
Las autoridades no parecen hacerse cargo de esa realidad y siguen su política
de austeridad y de recortes en los gastos públicos, inyectando dinero en la
economía financiera pero prácticamente nada en la economía real. Muchos de los
manifestantes critican que durante la crisis subprime del 2007-2008 tuvieron
que pagar con su dinero el rescate de los bancos privados pero ahora no se ve
ningún interés de devolverles la mano y pagar un salvataje para los hogares
norteamericanos. Las personas observan como el sistema económico privatiza,
individualiza, las ganancias mientras las pérdidas se vuelven públicas. A eso
debemos sumar que, según un sondeo de Rasmussen Reports, un 46% piensa que la
mayoría de los legisladores son corruptos, y en general todos los sondeos
muestran una gran desconfianza y desilusión frente a los políticos.
Esa perdida de legitimidad, de confianza, en las autoridades no es un fenómeno
particular de Estados Unidos sino que lo vemos repetido en el resto del mundo
con, por ejemplo, el movimiento mundial 15-0 y sus 952 marchas en 52 países.
Tal vez lo más importante es que estos movimientos se dan en el inicio de una
crisis económica, en la
Unión Europea y en Estados Unidos, que muchos expertos
consideran que llevara a una recesión mundial y que ya comparan con la crisis
de 1929, la Gran
Depresión. Sin embargo existe un elemento que no existía en
la primera mitad del siglo XX, Internet y los medios de comunicación
instantáneos. Como nunca antes, los mercados están ligados internacionalmente a
través de las Bolsas de Mercados pero también interconectados con la
deslocalización de corporaciones internacionales, que traen como consecuencias
el aumento del precio de los discos duros y de los computadores con las
inundaciones en Tailandia por ejemplo.
Pareciera por lo tanto, a pesar de los defensores acérrimos del neoliberalismo,
que el Capitalismo tiene que modificarse para responder a los problemas
económicos, políticos y sociales de nuestra “Aldea Global”. Es bastante
peculiar que las personas a cargo de la Economía crean que lo único importante es el
equilibrio entre la Oferta
y la Demanda,
y que debemos dejar por lo tanto el Mercado libre para su autorregulación. Pero
la Política
es fundamental para el desarrollo de la Economía, ¿Podríamos entender la situación actual
de Corea del Sur sin la decisión política de promover el desarrollo tecnológico
en su país?
Keynes, economista que desarrollo el modelo económico que se utilizo a partir
de la crisis de 1929 hasta los ’70 cuando fue remplazado por las teorías
neoliberales de Friedman, pensaba que la economía esta subordinada a la
política y la política a la ética. La Economía es un medio, una técnica, que permite el
desarrollo y no puede ser visto como un fin en sí. Los pensamientos de Keynes
tomaron fuerza en la época porque permitían la defensa del sistema capitalista
frente a la amenaza creciente del comunismo. Los objetivos fundamentales de
Keynes eran crear un mundo sin cesantía, por eso promovía las políticas de
pleno empleo. Consideraba que si todos trabajan con un salario que le permite
consumir entonces esa alta Demanda necesitara una alta Oferta mientras que
tener un alto nivel de Oferta no asegura que la gente sea capaz de consumir.
Sus teorías buscaban crear un mundo sin grandes desigualdades entre clases y
naciones, por lo que se necesitaba una gestión racional de la economía por el
Estado. Este modelo es conocido como el Estado Bienestar, modelo aplicado en
parte de Europa y en Japon, donde el Estado tiene un control importante de la Economía, que se ha ido
debilitando en los países europeos principalmente a causa de la perdida de
control de las políticas de los Bancos Centrales que tienen tal vez la función
más importantes de la
Economía de un país, producir Dinero.
La sensación que emana de esta crisis mundial es que la respuesta debe ser
mundial. Con la aparición de Internet, todas las crisis se han vuelto mundiales
en un planeta donde el espacio y el tiempo han sido reducidos a su minima
expresión en una realidad virtual donde todo es aquí y ahora. Las instituciones
políticas y económicas están siendo cuestionadas por una masa de personas que
va en aumento, comunicándose con los otros movimientos sociales alrededor del
mundo y formando un frente común de demandas. Estamos frente a una situación en
la que las elites políticas han demostrando su incapacidad de canalizar las
demandas ciudadanas, su rol principal, dejando de representar sus electores
para representar los grupos que han financiado sus campañas. En ese sentido es
esclarecedor que en Estados Unidos el 94% de los legisladores electos gastaron
más dinero en su campaña que su rival. Estos movimientos sociales seguirán
intensificándose durante el 2012 cuando la crisis económica empeore,
llevándonos seguramente a una recesión, con la consecuencia obvia de que el
nivel de cesantía y descontento seguirán aumentando.
Las elites se ven desconcertadas sin saber como reaccionar o incluso dudando de
la necesidad de reaccionar frente a esta situación creyendo, como Fukuyama, que
la Historia
estaba llegando a su fin después de la caída de la Unión soviética. Con la
desaparición de la amenaza comunista pensaron que ya no corrían riesgo los
sistemas políticos actuales que son más una plutocracia (el poder es ostentado
por quienes poseen las fuentes de riqueza) o una oligarquía (el poder es
ostentado por una minoría) que una democracia, definida por Abraham Lincoln
como "el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo".
Vivimos en una época que gira alrededor del concepto de Velocidad y es difícil
saber que pueda ocurrir durante los próximos meses pero estos nuevos fenómenos,
potenciados por la capacidad de comunicar y actuar a distancia gracias a
Internet, pueden hacernos presagiar cambios importantes en nuestra sociedad
global, sobre todo considerando una particularidad muy especial de estas
manifestaciones, no están siguiendo un líder carismático.